Después de hacer el chorra, el duo dinámico Patry-Sauri fue hacia el lavao (sí, otra vez). Y, como no, fuimos al de tios. Un imbécil nos empezó a decir que no éramos tios (¿en serio?) y que bla bla bla y yo con mi vena psicóloga le empecé a soltar un rollo de genética. No conseguí callar al chico pero nos sirvió para colocarnos segundas otra vez. Meamos y, al salir, me encuentro a otro grupo de amigos. Se rien de verme borracha pero yo me río más de ellos por saber que, aunque iba contentilla, sabía perfectamente lo que hacía.
Una vez dirigimos nuestra marcha en dirección a otra copa, me topo con una chica, le digo algo que no me acuerdo y me empieza a maldecir con un “cállate que te voy a pegar!!!!”. Aquí me cagué viva. Jajajaja.
Mientras andamos, me toqué el bolsillo para comprobar que mi brillo seguía ahí… PERO NO, MI BRILLO NO ESTABA. “Dónde está mi brillo, he perdido el brillo… eh tio, sabes qué, he perdido el brillo…”; indignada decidí beberme el otro Malibú pero…OHHHHHH, TAMPOCO HABÍA MALIBÚ. Le solté un sermón al tio de qué iba a hacer ahora sin Malibú y el otro me ofreció agua. “Tio, que no quiero agua, que te he dicho Malibúuuuu”. Volví a arriba para comentarle al grupo que no tenía ni Malibú ni brillo…y me fui.
En esa vuelta ya si que el estado de borrachera era máximo. Me acuerdo que me encontré con Dani y, abrazada a él, le pedí que no me dejara, que estaba mareada. Él me contestó que no me iba a dejar y yo, que aunque –repito- estaba borracha pero no imbécil, le dije que “…Dani, pero si no m’estàs agafant!!”. Nos hicimos unas cuantas fotos y la Patry y yo volvimos a irnos. Ella pegó una patada a una chica (aunque no se sabe muy bien si fue al escalón) y me repitió durante por lo menos una hora (no exagero) “le he pegado una Dientes amarillos”. Cada loco con su tema. El mío era intentar convencer a la gente de que “ no me mires así como si fuera estúpida porque yo soy muy lista, ¿sabes? Que soy universitaria y estudio psicología. Y no pongas esa cara porque es verdad, y sino busca en el Google a Tajfel y verás que te sale, ya verás…” “Mira, ¡¡que estoy bien!! Mañana contaré esto en un post y y…(¿Patry, a que me voy a acordar?)”
Sin embargo, alrededor de las 5:30, el efecto empezaba a pasar y ya no estaba tan eufórica. Aunque me seguía dando rabia que la gente pensara que iba borracha, yo estaba harta de intentar convencer de que no era idiota porque, al hacerlo, todavía lo parecía más. Opté por http://dientesamarillos.org/.

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